Aviso, el siguiente texto contiene importantes Spoilers sobre toda la saga Metal Gear Solid.
Pocas veces en la vida se tiene la oportunidad de jugar a una verdadera obra maestra de los videojuegos.
He disfrutado con muchos juegos, lo he pasado en grande y tengo muchos juegos favoritos, pero juegos perfectos de los que te marcan no hay demasiados. Un par por generación de consolas, quizás 3.
En ese grupo entrarían joyas indiscutibles como “Final Fantasy VII”, “Metal Gear Solid” o “Silent Hill”. Juegos que han marcado a varias generaciones de usuarios y que continuan jugándose tanto por los viejos jugones como por los recien llegados al mundo del ocio electrónico.
Por supuesto, Metal Gear Solid 4 ( y toda saga en general ) es una de esas obras maestras que serán recordadas por las futuras generaciones y que se convertirán en juegos que la gente que no lo conoció en el lanzamiento, compra en Ebay a precios increibles para poder descubrirlos.
No es perfecto, ningún juego lo es al 100%, pero lo que te hace sentir es tan grande que me niego a puntuarlo con menos de un 10/10.
Para disfrutarlo realmente tienes que ser fan de Metal Gear Solid y haberte gustado Metal Gear Solid 2. El juego aprovecha mucho los flashbacks y situaciones y personajes antiguos para provocar sentimientos sobre el jugador.
Kojima ha hecho un juego por y para los fans de la saga, nos ha regalado un billete a Shadow Moses con excursión en Metal Gear Rex incluida.
¿ Puede alguien no emocionarse al llegar a Shadow Moses 10 años después y escuchar de fondo “The Best Is Yet To Come” ? Los pelos de punta.
Y no solo son los recuerdos a anteriores juegos lo que hace grande a este último Metal Gear ( último al menos en la historia central, pues seguramente veamos algún Spin off o precuela ), Kojima explica absolutamente todo y cierra de manera magistral la que quizás sea la mejor saga de videojuegos de la historia.
Supongo que Hideo Kojima no tenía pensada toda la historia y todos los personajes cuando creó la saga, si no que ha ido improvisando un poco la historia con cada nueva entrega hasta poder cuadrarlo todo en este último juego.
Aún así, quitando algún detalle poco importante, se puede decir que Metal Gear es la saga con el guión más trabajado y mejor escrito que se ha podido ver en una consola. Nada extraño si pensamos que Kojima es un director de cine frustrado y que sus juegos son películas jugables.
¿ Qué tiene Metal Gear para que sea tan impresionante ?
Lo primero son los personajes, todos con una gran personalidad y mucho carisma. Luego una base histórica real que aprovecha el juego para sumergir al jugador en la historia, como la crisis de los misiles en Cuba, las Guerras mundiales o la Guerra fría.
Y lo tercero es una puesta en escena espectacular, digna de la mejor película de acción de Hollywood.
Es normal que gran parte del juego la pasemos mirando escenas cinemáticas y no jugandom pues es cuando nos explican el argumento, el cual está realmente trabajado. Sin estas largas escenas de vídeo no podríamos enterarnos ni de la mitad de las cosas que plantea.
Yo descubrí la saga en 1998, como la mayoría de la gente de mi edad. Teníamos la primera Playstation y todavía estábamos con la resaca de otra de las grandes obras maestras de aquella consola, “Final Fantasy VII”.
Llegó primero la demo de MGS que dejaba jugar la primera parte de la llegada a Shadow Moses. Por aquel entonces, cuando todavía había un puñado de tiendas pequeñas de videojuegos, nos reuníamos todos ante la PSX de muestra que tenían expuesta al público.
Al principio el juego no llamó mi atención. Los gráficos no eran malos, pero yo no veía todavía la obra maestra que tenía delante.
Fue cuando por fín pude probar esa demo cuando me dí cuenta de la grandiosidad de ese juego. Sentí un escalofrío imaginando las posibilidades que daría el juego completo.
Esperé a la salida del juego y conseguí una copia pirata, ya que por aquellos años todavía no me podía permitir gastar tanto dinero en un juego. Me enganchó, aluciné como solo lo había hecho con “Final Fantasy VII”. Pero esto era más real, era un videojuego con historia, con personajes adultos y un montón de posibilidades para el jugador.
Otra cosa que impactaba era el sublime doblaje a nuestro idioma, que a día de hoy sigue siendo el mejor doblaje que se ha hecho para un juego.
Me llevé la consola a la playa y pasé todo el verano descubriendo todos los secretos del juego.
Años después conseguí a un precio de risa la edición especial española que incluía, entre otras cosas, el juego, la banda sonora original, pegatinas, una camiseta, chapas…
Ya en los 2000 comenzaron a aparecer los primeros vídeos e imágenes de “Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty”.
Desde el principio se notaba una gran mejora gráfica ( este juego era para Playstation 2 ) y una buena colección de nuevos movimientos y posibilidades.
No faltábamos a la visita al Kiosko ni un solo mes para comprar la genial ( y extinta ) revista “Loading”, que siempre incluía un cd con nuevos vídeos y fotos sobre el juego. Por aquella época no todos teníamos internet, así que esa era la única forma de conseguir información sobre los futuros lanzamientos.
Era increible el adelanto técnico de este juego respecto a su precuela. Ahora podías esconderte en las taquillas, disparar en primera persona, coger los cuerpos de los guardias y moverlos, disparar a los objetos del escenario…
Y en 2002 llegó el juego al territorio PAL.
Para entonces ya tenía dinero propio y me compré el juego el día del lanzamiento. Compré la edición especial que incluía un DVD con extras.
Kojima volvió a sorprenderme con la calidad de ese nuevo juego. Cada escena era mejor que la anterior, todo era más espectacular y nunca dejabas de descubrir detalles nuevos.
Lo mejor llegó con el capítulo de Big Shell, descubriendo que el verdadero protagonista del juego no es Solid Snake, si no un nuevo personaje llamado Raiden.
Esto cabreó a mucha gente a la que no le gustaba el nuevo y afeminado personaje. A mi personalmente me gustó bastante jugar como Raiden y acompañar a Solid Snake en su lucha contra Ocelot/Liquid.
Cuando lo terminé me sentí satisfecho pero algo confundido. El juego tenía una historia demasiado complicada. Los Patriots, Arsenal Gear, el pasado de Raiden, la simulación de Shadow Moses… No me quedó claro.
Tres años más tarde apareció “Metal Gear Solid 3: Snake Eater”.
Al principio no llamó mucho mi atención al no continuar la historia de MGS2. Yo quería saber más sobre los Patriots y el destino de Snake y Raiden, no sobre el pasado de Big Boss, personaje al que todavía no conocía demasiado.
Tampoco me gustó la idea de no disponer del radar clásico y de tener que alimentar al personaje para sobrevivir. No me parecía un Metal Gear.
Pero solo con probarlo me dí cuenta de lo grande que iba a ser y no me importó tener que esperar para descubrir lo que le ocurria a Snake y a Raiden.
Por fín manejábamos a Big Boss, el principal personaje de la saga y culpable de la existencia de Solid, Liquid y Solidus.
Ante mí otra obra maestra de los videojuegos, con mejores gráficos que las precuelas, más posibilidades de juego y una historia quizás más interesante que la de Big Shell y Shadow Moses.
Por fín nos explicaban cosas sobre los Patriots, Ocelot, el Legado de los Filósofos y The Boss.
Lo devoré en unos días y aluciné con el final. Qué grande es Big Boss.
Han pasado 4 años desde que terminé la tercera parte de la saga. Tras un fallido lanzamiento mundial por culpa de la huelga de transportes en España, por fín he podido disfrutar del último capítulo de la saga.
Y ha merecido la pena la larga espera. Kojima ha vuelto a sorprenderme guardando bajo llave la trama del juego y los escenarios que debemos recorrer. Solo nos había mostrado una ciudad de Oriente Medio como localización principal del juego, en ningún momento supe que volvería a Shadow Moses.
Son tantas las emociones vividas con este juego que no puedo nombrarlas todas sin olvidar alguna.
Me encantó volver a ver a Meryl, adoro a Otacón y siento la mala suerte que tiene con las mujeres, me enamoré de Naomi y sentí su pérdida, sentí lástima por Ocelot, me hubiera gustado ayudarle a derrotar a los Patriots sin tener que acabar con él, me alegré de que Raiden encontrara algo por lo que vivir y se convirtiera en un gran soldado, de que Snake conociera a su verdadera madre, Eva y de que el legendario Solid Snake, el mayor soldado que el mundo ha conocido, al fin cumpliera con su destino.
Pero sobretodo me alegro de que Big Boss descansara por fín junto a su mentora, The Boss y conociera personalmente a su hijo genético, Solid.
Han sido 10 fantásticos años acompañando a Solid Snake en su misión de salvar al mundo de los Patriots. Ahora es momento de descansar. Tómate unas vacaciones, David, monta en trineo, vuelve a Alaska…
Gracias, Kojima.




